jueves, 1 de junio de 2006

¡Defendamos la Familia!

Presencia Cristiana quiere hacer una firme defensa del matrimonio y la familia precisamente en un tiempo en el que se frivoliza sobre estas instituciones (lo que genera graves repercusiones personales y sociales) y se las acosa dando carta de naturaleza a realidades muy diferentes: divorcio express, parejas de hecho y matrimonios entre homosexuales.

La sociedad presenta el divorcio como un derecho de la pareja, al margen del grave daño que pueda causar a los hijos. Al regular este “derecho”, los poderes públicos han olvidado que la familia debe ser centro de atención de una política social que ampare todas sus potencialidades y que, si bien se deben arbitrar leyes que ayuden a buscar, en un plazo razonable, soluciones adecuadas a los conflictos que pudieran plantearse, ello debería hacerse sin fomentar la desestructuración familiar que deviene cuando se permite que el vínculo matrimonial pueda romperse en sólo tres meses.

Las uniones de hecho están adquiriendo en la sociedad española una relevancia especial en detrimento del matrimonio y la ley de matrimonios entre homosexuales agravia a la familia al dar a tales uniones la forma jurídica de matrimonio civil con todos los derechos. En el caso de la adopción de hijos por estas parejas, Defendamos la familia debería sobre todo tenerse en cuenta el derecho del niño a tener una familia donde crezca y desarrolle armónicamente su personalidad teniendo la posibilidad de recibir amor y estímulos de un padre y una madre.

Desde estas páginas, afirmamos que el matrimonio no es una creación de los poderes públicos, sino que es una realidad de derecho natural arraigada en todos los grupos sociales y en todos los hombres creyentes y no creyentes y defendemos un modelo de familia que haga de ella el lugar por excelencia donde la vida sea deseada, acogida y amada, siendo el amor su origen, su razón de ser y su fin, ya que el hombre nace del amor, vive por amor y está hecho para el amor. Y es que el mal que aflige a tantos niños, jóvenes y adultos proviene muchas veces de la falta de amor en algún momento de sus vidas. ¡Asombroso el amor que cura, restablece y nos hace verdaderamente libres y solidarios!

El bien generado por la familia, basado en el amor, es reconocido por la Iglesia, que la considera “Iglesia doméstica” y lugar de alianza entre Dios y los hombres, comunidad de creyentes que da vida, educa, evangeliza y trasmite la fe. No deberían olvidarse las palabras de Juan Pablo II al afirmar que “El futuro de la sociedad pasa por la familia”.

Defender la familia es defender la vida, la justicia, la solidaridad. Estamos seguros de que todas las capacidades que tiene la familia como institución que da respuesta a muchos problemas humanos serán gozosamente expuestas, para bien de todos, en el V Encuentro Mundial de la Familia que se celebrará próximamente en Valencia.