lunes, 15 de diciembre de 2008

"Juventud, ¿quo vadis?" (2º de 4)

Mesa redonda: Participación de los jóvenes en la vida social, cultural y religiosa

La mesa estuvo moderada por Francisco Montes Tubío, profesor de la UCO, y contó con la participación de cuatro jóvenes: Aurora López Quintela, de Manos Unidas, José Antonio Salamanca Navarro por la Agrupación de Cofradías, Pedro Pablo Álvarez Cabrera del Consejo de Estudiantes de la Universidad de Córdoba, y Guillermo Navarro Solano en representación del Movimiento Cultural Cristiano.

Tras la presentación por parte de cada participante de sus respectivos movimientos, se inició el debate estructurado según el siguiente esquema: (1) Análisis de la situación de la juventud española; (2) Causas de esa situación; y (3) ¿Qué se puede hacer para mejorar esa situación claramente mejorable?

Análisis de la situación:

Los participantes opinaron que aunque no se puede hablar de una juventud monolítica en pensamiento y actitudes, los medios de comunicación suelen presentar al joven actual como rebelde y al mismo tiempo poco crítico, escéptico en lo religioso y poco comprometido políticamente.

El joven es terreno preferido por los manipuladores sociales. En este sentido, hubo acuerdo general en que “a los grandes manipuladores de la opinión social no les conviene que la juventud sea inteligente, sino estúpida y borreguil y carente de ideas; de esta forma será más fácil orientarlos hacia donde convenga (Isaac Riera, en la revista Madre y Maestra, de septiembre de 2008).

Causas:

Al analizar las causas de esa situación, se llegó a las siguientes conclusiones: si el joven es rebelde es porque no acepta la forma de ejercer la autoridad que observa con mucha frecuencia; si el joven es escéptico en lo religioso es porque en muchos casos los creyentes no le hemos dado ejemplo; si el joven no se compromete políticamente es porque los políticos le han decepcionado. Los padres de los actuales jóvenes, en general han fallado en la educación de sus hijos. Al trabajar fuera de casa el padre y la madre, han dejado la educación en manos del colegio.

Finalmente, se constató que hoy existen medios potentes para influir en la opinión pública, que pueden y están siendo aprovechados por grupos de presión para modificar los valores de nuestra sociedad de manera interesada. Es sabido por los sociólogos que, “Si deseas cambiar los valores de una sociedad, es más fácil hacerlo centrándose en los jóvenes”.

¿Qué se puede hacer?:

En el debate, se concluyó que los padres deben formar a sus hijos, para que sean capaces de decidir libremente por sí mismos. En caso contrario serán manipulados, ya que “sólo es libre el que sabe a dónde quiere ir”. La formación integral del joven comprendería varias etapas:
  1. Formación de su personalidad, entendida como independencia en el pensar, en el actuar y en el amar. La educación debe conseguir formar hombres y mujeres capaces de tener juicio crítico propio y ser verdaderamente libres;
  2. Formación en virtudes humanas, como la honradez, lealtad, sinceridad, gratitud, valentía, espíritu de servicio, etc., frente a ansias de poder y de triunfo, de manipulación, de enriquecimiento rápido, de falta de coherencia, de egoísmo en fin. En este sentido, se coincidió en que hoy faltan modelos para nuestra juventud;
  3. Formación en principios y valores cristianos. El cristiano debe adquirir una formación en los contenidos, principios y valores de su fe para poder dar razón de ella. En este contexto, se recordó lo que afirma Juan Pablo II en su libro “Signo de Contradicción”, cuando dice que el pecado original de la humanidad fue y es querer ser como dioses, y para ello el hombre “comió del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal”, es decir se dio a sí mismo su propia norma moral, su propia escala de valores, desechando la Norma Moral dada por Dios. Se constató la importancia de acentuar esos principios en esta sociedad relativista, principios que el mismo Jesús sintetiza en el mandamiento del amor, que supone un largo y difícil camino de crecimiento.

Finalmente se abrió un coloquio con los participantes en el acto y se concluyó con la lectura de un escrito que el Dr. D. Vicente Toledano, psiquiatra, dirigió a los jóvenes.


(Artículo publicado en la Revista APC nº11 - Diciembre 2008)