lunes, 15 de diciembre de 2008

¿En qué ofende un crucifijo?

En relación con la polémica suscitada a raíz de la Sentencia del Juzgado nº 2 de Valladolid por la que se ordena retirar determinados símbolos religiosos de un colegio público de esta localidad, la Asociación Presencia Cristiana desea manifestar lo siguiente:

El fenómeno religioso es algo que siempre ha acompañado al hombre a lo largo de toda su historia con independencia de razas, cultura, época o localización geográfica. De forma consustancial a su persona, existe una inquietud que hace al ser humano preguntarse por la trascendencia de su ser, y a la que ha de encontrar respuesta para alcanzar la felicidad.

La religión aporta al hombre algo que el Estado no puede darle, y por ello éste debe arbitrar el espacio para que esta realidad humana pueda desarrollarse libremente y en plenitud.

Nuestra Constitución protege como derecho fundamental la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos sin más limitación que la necesaria para el mantenimiento del orden público (art. 16.1. C.E.). Parece evidente que la presencia de un crucifijo en una pared en poco puede alterar el mantenimiento de ese orden público.

En el caso del Colegio Macías Picavea, de Valladolid, fueron los padres y profesores del centro, los que a través de su consejo escolar habían acordado democráticamente el mantenimiento de los símbolos que ahora un juez ordena retirar imponiendo a una mayoría los criterios de la minoría.

Parafraseando las palabras de Jesús, podría responderse a ese padre al que ofende la mera presencia de un crucifijo en la clase de su hija: “Si te he hecho mal, demuestra dónde está el mal. Pero si he actuado correctamente, ¿por qué me golpeas?” (Juan 18, 23).

La realidad es que, por parte de determinados sectores de la sociedad, se pretende erigir a un laicismo radical caracterizado por su beligerancia contra todo lo religioso y especialmente contra todo lo católico, como una nueva confesión estatal en perjuicio del resto de creencias religiosas de la sociedad española.

La cruz es señal e identidad de los cristianos, que nos recuerda que Jesucristo, que siempre estuvo al lado del pobre, del que sufre, del más débil, es hijo de Dios Padre y se entregó por nosotros, por voluntad propia, para redimirnos. Es signo de amor y esperanza, y no de confrontación. Nadie debería sentirse ofendido al ver un crucifijo.

Vocalía de Medios de Comunicación
Asociación Presencia Cristiana
(enviada a la prensa local el 5 de diciembre de 2008)

(Artículo en la Revista APC nº11 - Diciembre 2008)