lunes, 15 de diciembre de 2008

La Navidad y la crisis económica

Ninguna persona de bien puede posicionarse, en estas fechas navideñas, al margen de la crisis económica. Es un deber moral y un imperativo de la solidaridad el compartir, el dar y el darse, máxime en tiempos de penuria y estrecheces como las actuales.

En medio de muchas alegrías y excesos culinarios, en muchos hogares cordobeses no hay cabida para la comitiva de los pobres y necesitados que, cada día en mayor número, buscan una mano caritativa y una mirada compasiva que alivie sus carencias.

Nuestra ciudad y sus calles se llenan de luces y aire festivo, de felicitaciones y de buenos deseos de paz y de un año bueno venturoso. Pero, a veces, “los árboles no dejan ver el bosque”. Abramos nuestros corazones y dirijamos, por un instante, nuestra mirada a la realidad de la Córdoba profunda.

Las instituciones benéficas, y en primer lugar Cáritas, no dan abasto, no tienen recursos para atender, mínimamente, las necesidades primarias de esos hermanos nuestros que, día a día, acuden a estos centros caritativos.

No hay nada más humano ni más cristiano que Compartir: “todo lo tenían en común”. “La palabra se hizo carne y habita entre nosotros”.

Nuestra respuesta al mensaje de Jesús debe encarnarse, también, en obras de solidaridad y de caridad cristiana: “tuve hambre y me distéis de comer”.

(Artículo publicado como Editorial en la Revista APC nº11 - Diciembre 2008)