jueves, 2 de abril de 2009

Aborto: un fracaso social disfrazado de progresismo

Logo de la Plataforma Córdoba por el Derecho a la Vida
La ley de plazos proyectada por el Gobierno para sustituir a la vigente Ley del Aborto ha generado una dinámica imparable en el sector de la sociedad española comprometido con la defensa de la vida. Y Córdoba no se ha quedado al margen. A raíz de la campaña nacional lanzada por "Derecho a Vivir", buen número de asociaciones y de particulares cordobeses iniciaron un progresivo movimiento de expansión y sensibilización social que ha terminado por cuajar en una plataforma cívica propia.

Así surgió “Córdoba por el derecho a la Vida”, una plataforma que pretende agrupar la pluralidad de las asociaciones y movimientos que en Córdoba defienden la vida por encima de cualquier consideración política, ideológica o religiosa. Y que quiere trasladar ante la opinión pública lo que debería ser obvio en cualquier sociedad basada en principios de justicia y libertad: que el respeto a la vida de todo ser humano, desde su concepción hasta su muerte natural, constituye un derecho inalienable que no debe ser menoscabado por nada ni nadie.

Partimos de una evidencia científica: la vida comienza en la fecundación. Por consiguiente, el cigoto, el embrión y el feto son las fases progresivas del desarrollo de un nuevo ser humano, distinto de la madre, como acredita su ADN. De ahí que quepa afirmar que el aborto provocado no es sólo interrumpir voluntariamente un embarazo, sino que es acabar mediante un acto violento y cruel con una vida humana indefensa e inocente. La gran falacia de los defensores del aborto, que ponen a la mujer en el centro de las decisiones sobre “su cuerpo”, queda fatalmente en entredicho.

Sabemos que el aborto provocado supone un drama para la mujer que lo sufre, presionada muchas veces por sus propias circunstancias. Muchas mujeres que abortan, (a menudo impulsadas por el gran negocio de las clínicas abortistas), experimentan a diario las consecuencias de una decisión dramática e irreparable cuyo recuerdo les acompañará el resto de sus vidas (síndrome post-aborto).

Todos estos argumentos corren en paralelo con una cifra escalofriante: el número de abortos en España en el año 2007 fue de 112.138. Semejante matanza de seres humanos se produce en medio de una sociedad que, si bien se muestra algo indiferente ante este dato, sigue considerando el aborto como un mal social. La percepción del aborto como algo malo es compartida por una parte muy importante de la sociedad española. Lo ponen de manifiesto las encuestas realizadas por el Instituto de Política Familiar de España (IPFE): el 97 % de los encuestados, opina que el aborto tiene consecuencias negativas para alguno de los afectados. Un dato aún más claro: tres de cada cuatro mujeres que han abortado no lo hubieren hecho de haber encontrado apoyo adecuado para continuar su embarazo. A los datos anteriores hay que añadir que el 94% de los encuestados por el IPFE considera necesario reducir los abortos mediante una política preventiva para que las mujeres con un embarazo conflictivo puedan encontrar la ayuda apropiada para continuar su gestación.

Si la sociedad le reclama al Gobierno medidas preventivas para reducir los abortos, ¿por qué el empeño del Gobierno de hacer una ley más permisiva que la actual? Si el aborto genera sufrimiento, ¿por qué elegir una vía que ha de incrementarlo? Ciertamente no conocemos los detalles de la nueva ley proyectada por el Gobierno, pero nos consta que no incluirá lo que realmente demanda la sociedad: medidas económicas, sociales y laborales para que la mujer pueda terminar felizmente su embarazo, sin que éste suponga para ella un obstáculo a sus proyectos vitales de futuro. Sólo mediante este tipo de medidas pondremos fin al sufrimiento que genera el aborto".

Para más perplejidad, la reforma de la actual Ley se ha planteado sin que el tema del aborto estuviera incluido en el programa electoral del PSOE del año pasado y sin que sea un compromiso electoral del Gobierno. Parece como si en el Gobierno hubiera alguien empeñado en hacer política o negocios, e incluso en ganar votos, a costa de los más débiles e indefensos.

Desde la plataforma “Córdoba por el derecho a la Vida” estamos convencidos de que la solución a la tragedia que el aborto representa no es aumentar los plazos para abortar, sino las medidas asistenciales que beneficien a la madre y a la criatura que va a traer al mundo.

Igualmente tenemos la convicción de que el aborto, tal como lo conoce nuestra sociedad, es la falsa solución que ha dado el siglo XX a problemas reales de la mujer. El siglo XXI exige soluciones solidarias y respetuosas con la vida.

Miguel Ángel Parra
Plataforma “Córdoba, por el Derecho a la Vida
Publicado en el semanario “La Calle” el 2 de abril de 2009