miércoles, 21 de octubre de 2009

Rechazo social a una ley inicua

Reproducimos a continuación el contenido de una carta que nuestro compañero Miguel Angel Parra ha dirigido, a título particular, a los principales diarios nacionales y locales para su publicación en la sección "Cartas al Director".

Invitamos a todos los socios de Presencia Cristiana a que nos remitan copia de los escritos que puedan dirigir a la prensa para darle mayor conocimiento desde esta página web.

Rechazo social a una ley inicua

Muchos somos los que estamos en contra de la actual ley del aborto, pero la reforma auspiciada por el Gobierno concita un rechazo social mucho mayor. Aquélla, aún siendo un coladero, contempla el aborto como un mal y lo despenaliza en tres determinados supuestos. Ésta, en cambio, eleva a la categoría de derecho la decisión de matar al niño dentro de las 14 primeras semanas de embarazo y no introduce ninguna condición para ponderar tal decisión. Basta que la mujer exprese su deseo de acabar con el fruto que lleva en las entrañas para que el Estado se aplique a ello con toda determinación.

Hay pocas palabras para calificar una ley semejante. Cada uno debe juzgarla en conciencia, pero una gran mayoría de ciudadanos la creemos inicua y aberrante, anclada en el subjetivismo más cruel y digna de ser contestada por todos los medios posibles.

Pocas veces nuestro país ha sido más letal para la especie humana. Cada año matamos más de 110000 de los nuestros. Si hay seres humanos indefensos, son, por esencia, éstos: los que mueren trizados bajo la aquiescencia del Estado en el vientre de sus madres, no sin que antes los ideólogos y los consentidores del abortismo ignoren su realidad más profunda: su indeclinable dignidad de seres humanos.

La magna manifestación del 17 de octubre en Madrid, y los millones de personas que en conciencia la secundamos, prueban que la sociedad está reaccionando ante el aborto, que hay una demanda imparable de leyes eficaces a favor de la mujer embarazada y que hay una fortísima determinación ciudadana para que la mayor lacra social de los siglos XX y XXI termine, como una mala fiebre, por desaparecer. No hay duda, venceremos.

Miguel Ángel Parra Rincón