domingo, 29 de noviembre de 2009

Católicos y Política

Para cualquier político, independientemente de su ideología, su actividad debe estar dirigida a la consecución de la justicia y el bien común dentro del conjunto de la sociedad, pero a un político católico se le exige algo más: luchar por la protección de los más necesitados, los pobres, los ancianos y los más débiles entre los débiles, los no nacidos, a los que se pretende eliminar, convirtiendo en derecho, por ley, lo que no es más que un vil asesinato.

Hoy más que nunca, en esta sociedad laicista y descristianizada, los católicos tenemos que impedir, sin violencia, pero con firmeza, que las leyes inhumanas y antinaturales, inspiradas por una irracional ideología de género, lleguen a aprobarse en el Parlamento. Para ello no contamos con más medios que la denuncia constante y la manifestación pacífica masiva, algo que en un país democrático sería suficiente para hacer desistir a los gobernantes, pero en España por desgracia, la democracia asentada
sobre principios éticos ha sido conculcada por el radicalismo ideológico y el relativismo moral.

Antonio Ruiz-Cabello Sanz

(Carta de nuestro compañero publicada el pasado día 29 de noviembre de 2009 en el diario ABC, en la sección "Cartas al Director")