viernes, 21 de marzo de 2014

INTERVENCIÓN ANTE EL PLENO DEL AYUNTAMIENTO DE CÓRDOBA DE LA PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN PRESENCIA CRISTIANA SOBRE LA TITULARIDAD DE LA CATEDRAL( 11 DE MARZO DE 2014)


Señor Presidente, señor Alcalde, señoras y señores Concejales, respetable público. Comparezco ante este Pleno como Presidenta de la Asociación Presencia Cristiana, asociación civil  cuya finalidad es estar presentes como cristianos coherentes en la vida social, política y cultural de nuestra sociedad.
Al margen de las inexactitudes históricas y jurídicas que apuntan algunos expertos, los grupos e instituciones que promueven la titularidad pública de la Catedral de Córdoba, parece que carecen de los conocimientos básicos que sustenten su iniciativa. Citaré, brevemente, primero las razones históricas. El 29 de Junio de 1236 el Rey Fernando III el Santo al conquistar Córdoba entregó a la Iglesia Católica la Mezquita que había sido construida, durante la dominación musulmana, sobre el lugar que ocupaba la basílica visigoda de San Vicente Mártir del siglo VI, cuyos restos son visibles. Desde esa fecha y hasta el día de hoy ha sido, ininterrumpidamente y en la totalidad del edificio, Santa Iglesia Catedral de Córdoba, nombre con el que fue declarada monumento nacional en el siglo XIX. En estos 778 años el Cabildo catedralicio, titular del templo, ha realizado diversas reformas para adaptarla a las celebraciones litúrgicas, pero respetando los valores arquitectónicos y artísticos del edificio para que llegue hasta nuestros días en un perfecto estado de conservación.          
 Con la misma brevedad voy a exponer las razones jurídicas que sustentan como legítima propietaria de la Catedral a la Iglesia Católica. Durante casi ocho siglos la Iglesia Católica ha poseído dicho inmueble, a título de dueño, ejerciendo esa titularidad dominical de manera pública, pacífica e ininterrumpida, con lo que, en el caso de que no estuviera acreditada su propiedad anteriormente, sería propietaria al aplicarle la figura jurídica de  usucapión, contemplada en nuestro Código Civil, por haber ejercido durante más de treinta años a título de dueño. Nunca ha tenido titularidad pública, como se pretende actualmente, en un intento de cambiar la historia y la tradición.
Reconocida la propiedad, la Iglesia Católica ha inmatriculado, o inscrito por primera vez, en el Registro de la Propiedad, bienes inmuebles pertenecientes a la misma, al amparo del artículo 206 de la Ley Hipotecaria, que permite desde 1998 inmatricular templos católicos, algo que con anterioridad no se podía hacer. Por lo tanto lo que hizo la Iglesia fue dar publicidad a algo que ya poseía.
Al carecer de argumentos jurídicos que demuestren que la Iglesia no es propietaria de la Catedral,  es difícil comprender a aquellos que reclaman la titularidad pública de la misma, salvo que se pretenda su expropiación. Pero para ello habría que alegar razones de utilidad pública o interés social que en el caso que nos ocupa no existen, pues la Iglesia Católica la tiene abierta al culto permanente y también al turismo todos los días del año, para que los ciudadanos puedan disfrutar de dicho monumento, manteniéndolo perfectamente conservado, gestionado y cumpliendo el fin social , cultural y caritativo que le corresponde, y aquí hago constar que con los ingresos que se recaudan, una parte de ellos se dedican a mantener doce proyectos caritativos, entre ellos la casa del transeúnte, proyecto Hombre, fundación Bangassou y Manos Unidas.
Los cordobeses, que siempre han reconocido expresa o tácitamente la titularidad de la Iglesia Católica, contemplan con asombro la polémica que se ha generado, y muchos de ellos se preguntan con desconcierto cuáles son esos derechos que no se especifican en este pretendido cambio de titularidad, y qué intereses se ocultan tras todo ello.
La Asociación Presencia Cristiana manifiesta su rotundo rechazo a esta desafortunada iniciativa y confía en que nuestra Catedral seguirá siendo lo que actualmente es: el templo de referencia para toda la comunidad cristiana de Córdoba.