viernes, 21 de marzo de 2014

INTERVENCIÓN ANTE EL PLENO DEL AYUNTAMIENTO DE CÓRDOBA POR LA PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN PRESENCIA CRISTIANA, ANTONIA JIMÉNEZ LÓPEZ, CONTRA LA MOCIÓN PRESENTADA POR LOS GRUPOS POLÍTICOS PSOE e IZQUIERDA UNIDA A FAVOR DEL ABORTO (21 ENERO 2014)

 

 

Sr Presidente, Sr Alcalde, señoras y señores concejales, respetable público.
 
Comparezco ante ustedes como presidenta de la Asociación Presencia Cristiana, asociación civil, y como tal inscrita en el Registro de Asociaciones, cuya finalidad es estar presentes como cristianos coherentes en la vida social, política y cultural de nuestra sociedad. Pero también estoy aquí como ciudadana, mujer y madre, porque el aborto es una cuestión que afecta a la conciencia moral de todas las personas, sean creyentes o no y de cualquier signo político. Hay muchas personas a favor de la vida, comprometidas con los derechos que asisten al nasciturus, desde posiciones agnósticas, ateas o desde perspectivas médicas o científicas. No se trata de una defensa de la vida basada sólo en argumentos de fe, sino en argumentos de razón.
 
Pero en la sociedad actual un círculo de silencio ahoga cualquier posibilidad de comprender qué significa un aborto provocado. Es el silencio general y cómplice de una sociedad que no ha sabido reaccionar y que con su olvido y pasividad sigue aceptando la lacra de una cultura abortista, pues según las últimas estadísticas oficiales, estamos próximos a alcanzar la cifra de dos millones de abortos desde 1985. Desde ese año, a la inmensa mayoría de las mujeres les ha faltado información veraz y completa sobre las consecuencias físicas y sobre todo psíquicas del aborto. Tampoco se les ha informado de las alternativas que existen al aborto;  sólo es el silencio el que  acompaña a las mujeres embarazadas en ese duro trance.
 
La otra cara de la moneda, de la que tampoco se habla, es la mujer que abortó, segunda víctima de este proceso. Víctima de la información proabortista y de la presión social o familiar ante un embarazo no deseado. Víctima también por los riesgos y consecuencias para su salud física y psíquica y víctima, sobre todo, del peor sufrimiento que brota de un sentimiento de culpa por haber arrancado de sus entrañas a su propio hijo.
 
Creemos, que este no es el momento del debate de pareceres o consensos, sino el momento de reconocer la evidencia científica, que afirma que la vida individual se origina con la concepción, al formarse el patrimonio genético del individuo que lo definirá para siempre como uno de la especie humana, un ser único e irrepetible. Es, pues, la vida humana un proceso continuo desde la concepción y que finaliza con la muerte. Nadie, invocando un derecho que no existe, puede interrumpir voluntariamente este proceso.
 
Es más, aún admitiendo la duda que algunos sostienen sobre el comienza de la vida, no sería ético ni racionalmente admisible, y contrario a los principio del derecho, asumir el riesgo de eliminar a un ser humano sobre la base de una duda.
 
Por ello, la APC, con serenidad y firmeza pide a todos los señores diputados y senadores que apuesten  por la vida del no nacido, pues de otra forma entraríamos en el dilema de cómo articular una convivencia en una sociedad en la que falta hasta la convicción compartida de que la vida humana, desde su inicio, es un don valioso y por lo tanto digno de protección.
 
Termino agradeciendo al Sr Presidente haberme concedido el uso de la palabra ante este Pleno.